Informe del Banco Mundial alerta presencia de arsénico en el agua de 83 localidades de Chile

  • por

El ultimo informe del banco mundial, llamado “Calidad desconocida: La crisis invisible del agua”, detalla el nivel de contaminación del agua potable en 72 países alrededor del mundo, y los diferentes componente tóxicos que contienen, advirtiendo del peligro que representa el nivel de nitrato, salinidad, arsénico, oxígeno y restos de medicamentos y plásticos, entre otros.

El documento muestra que en prácticamente todos los rincones del mundo el agua experimenta algún grado de contaminación, presente en ríos, lagos y napas subterráneas. Por ejemplo, en Europa, este riesgo es alto, principalmente para la agricultura y ganadería. En España, una de cada siete napas está contaminada. En África y Asia, debido al nitrato, niños recién nacidos, se han visto afectados en torno a crecimiento y desarrollo cerebral.

EL AGUA EN CHILE MUESTRA SEÑALES DE CONTAMINACIÓN, PRINCIPALMENTE DE ARSÉNICO.
  • “El agua limpia es un factor clave para el crecimiento económico. El deterioro de la calidad del agua frena ese crecimiento, empeora las condiciones de salud, reduce la producción de alimentos y exacerba la pobreza en muchos países”, señaló David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial, en un comunicado del organismo. “Los gobiernos deben tomar medidas urgentes para contribuir a resolver el problema de la contaminación del agua, de modo que los países puedan crecer más rápidamente en forma equitativa y ambientalmente sostenible”, añadió.

Chile: 83 localidades afectadas

Según el informe, el país también experimenta dificultades. El documento advierte que entre 2011 y 2018, en 83 localidades de las 392 encuestadas por la Superintendencia de Servicios Sanitarios, el nivel de arsénico en el agua alcanzó exactamente el umbral de 10 μg / L fijado por la OMS.

El estudio señala que hasta mediados del siglo XX, el norte de Chile permaneció escasamente poblado y extraía agua potable de ríos libres de arsénico. Cuando la población aumentó, después del auge minero de la década de 1950, el agua se extrajo de fuentes más sensibles y las concentraciones de arsénico aumentaron diez veces, exponiendo a los residentes a niveles hasta 17 veces mayores que la recomendación de la OMS de 10 microgramos por litro.

El problema del arsénico en el agua potable se resolvió en Antofagasta en la década de 1970 mediante la creación de una planta de tratamiento y un mayor uso de agua desalinizada. Sin embargo, 27 localidades en el norte aún estaban expuestas a niveles inseguros de arsénico en el agua en la década de 2010, agrega el documento de 142 páginas.

Cristóbal Girardi, doctor en Ciencias Ambientales, experto en Gestión de Riesgo Ambiental de Fundación Chile, señala que geológicamente existen altas concentraciones de arsénico en las aguas de Chile, y “desde 2015 se implementa la nueva norma de agua potable (NCh409), que actualiza el límite máximo a 10 ug/L, el que no debe ser excedido. Se entiende por lo tanto, que es responsabilidad del Estado y de los proveedores de agua potable, asegurar la calidad regulada por el caso del arsénico y también para el resto de los elementos considerados en la norma”.

En algunas zonas de Chile, los niveles de arsénico en el agua potable fueron mayores que 10 microgramos por litro entre 2011 y 2018. En 83 localidades de las 392 encuestadas por la SUPERINTENDENCIA DE SERVICIOS SANITARIOS de Chile, el nivel de arsénico en el agua alcanzó exactamente el umbral de 10 μg / L fijado por la OMS, establece el Banco Mundial.

Entre las localidades que superaron la norma están Tototalillo, Matilla, Maule, Quepe, Melipilla Norte, Hacienda Batuco y El Colorado. 

Gerardo Daza, Ingeniero Civil Bioquímico de la Universidad Católica de Valparaíso y gerente de cuentas de IMASPA, señala que los límites recomendados por la OMS se han sobrepasado por mucho tiempo. “Solo a partir de 2015 la autoridad competente fijó el límite para el agua potable en Chile en 10 um/L como indica la OMS, y otorgó a las empresas sanitarias un plazo de diez años para adecuar sus procesos y cumplir con la norma de calidad, esto no ha afectado solo la zona norte del país, sino también captaciones subterráneas en la zona central”.

Con respecto al detalle de las localidades en el país, el Banco Mundial señala a Qué Pasa que “el análisis utilizó datos hasta el año 2018, es bastante reciente. Sin embargo, los niveles de arsénico se han reducido drásticamente desde la década de 1970, y hoy en día, solo unas pocas comunas exceden con frecuencia el umbral recomendado de 10ug / L para el arsénico en el agua potable”.

Dafne Crutchik, académica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, dice que en Chile, al igual que en otros países, “las aguas superficiales y subterráneas presentan altas concentraciones de arsénico, debido a que con la escorrentia de la misma agua, se erosiona el suelo, y con ésta se liberan compuestos presentes en los minerales, y uno de ellos es el arsénico”.

Andrés López, ingeniero civil Universidad Católica y gerente general Ecometric, aclara que “la norma de agua potable va evolucionando en función de la evidencia científica internacional para la protección de la salud de las personas. Es el caso también del arsénico. De la mano de estos cambios, las inversiones y la operación de los servicios van mejorando para una mejor calidad. Lo que se debería hacer es un control continuo y en línea de este parámetro para asegurar su cumplimiento ante todo evento, algo que no está incluido en la norma”.

“Hoy en día existen diversas tecnologías disponibles para asegurar un consumo seguro del vital elemento, desde cambiar la fuente (como por ejemplo la desalinización de agua de mar) hasta la eliminación del arsénico mediante filtros. Solo falta voluntad de invertir por parte de las empresas y de la autoridad para hacer cumplir los programas de inversión y fiscalizar de manera exhaustiva la calidad de la producción de agua para consumo humano”, añade Daza.

“Uno de los temas importantes a abordar, es cómo se asegura el Estado que la calidad del agua que se consume en localidades aisladas, donde no existe un suministro regulado de agua potable, cumpla con los valores exigidos por la norma”, agrega Girardi.

El documento establece que cuando la demanda biológica de oxígeno supera determinado umbral, el crecimiento del producto interno bruto de las regiones ubicadas en la parte inferior de las cuencas experimenta caídas de hasta un tercio debido a los efectos sobre la salud, la agricultura y los ecosistemas.

“Dato interesante es que la autoridad nacional permite un límite de arsénico mucho mayor en productos envasados como agua mineral y otros líquidos, la modificación de este límite está en discusión”, establece el profesional de la Universidad Católica de Valparaíso.

El Banco Mundial señala que el nitrógeno es perjudicial, al aplicarse como fertilizante agrícola, con el tiempo ingresa a los ríos, lagos y océanos, donde se transforma en nitratos. El escurrimiento y la descarga en el agua de cada kilogramo adicional de fertilizantes de nitrógeno por hectárea pueden aumentar las tasas de retraso del crecimiento de los niños en un 19 % y reducir sus ingresos en la edad adulta hasta en un 2 %, en comparación con aquellos que no están expuestos.

DIFERENTES COMPONENTES QUÍMICOS EN EL AGUA, AFECTAN A LA POBLACIÓN MUNDIAL, SOBRE TODO NIÑOS.

“Las zonas con altos niveles de matería prima usada en la producción de cobre están asociadas con compuestos de arsénico, que es el caso de Chile”, añade Crutchik.

En el informe también se establece que el rendimiento agrícola cae a medida que aumenta la salinidad de las aguas y los suelos como consecuencia de las sequías más intensas, las marejadas ciclónicas y el incremento de las extracciones de agua. Debido a la salinidad de las aguas, en el mundo se pierde cada año una cantidad de alimentos suficiente para 170 millones de personas.

Y recomienda un conjunto de medidas que los países pueden adoptar para mejorar la calidad del agua, entre ellas, las siguientes: políticas y normas ambientales; un seguimiento minucioso de las cargas de contaminación; sistemas que garanticen el cumplimiento de las normas; infraestructura de tratamiento del agua respaldada con incentivos para la inversión privada, y difusión de información confiable y precisa entre los hogares para inspirar la participación ciudadana.

Superintendencia de Servicios Sanitarios

Desde la Superintendencia de Servicios Sanitarios, señalan que existe una serie de desajustes en las cifras. Explican que “se está proyectando hacia el pasado una recomendacion de la OMS del año 1995 (ese fue el año en por primera vez la OMS habló del valor de 10 microgramos/L para el arsénico), siendo que a la vez se informa de la planta de Antofagasta del año 1970”.

Agrega que “la norma chilena es del año 2005 y estableció plazos para dar cumplimiento al nivel máximo de arsénico (años 2012 y 2017) de 0,03 y 0,01 mg/L respectivamente. En tal sentido, no se puede hablar de “Those violations were frequent”, ya que existía un plazo establecido por la Autoridad de Salud para cumplir los valores recomendados por la OMS”.

Finalmente señala con respecto a los porcentajes entre 2011 y 2018, que “presentan durante ese período, concentraciones mayores a 0,01 mg/L, lo que no implica necesariamente una violación o incumplimiento a las normas de calidad del agua potable en Chile”.